Qué te puedo ofrecer?
Qué te puedo ofrecer si no mis manos?... Sabes que son un fallo humano sin perdón por sus inquietos sobresaltos al contacto con tu piel. Son sólo un par de mariposas de ciudad de las que vuelan en la sazón y se evaporan en lo impasible, como dos veletas que giran hacia la trayectoria de lo cómodo.
Qué te puedo ofrecer si no mis ojos?... Sabes que son un error de nacimiento por ver mundos quiméricos en cualquier recodo donde habite una limitada, pero suficiente, exhalación de luz. Son dos piedras impacientes, carentes de doctrina o lógica, indomables, amotinadas... que tantean tu mirada como buscando la predestinación.
Qué te puedo ofrecer si no mis palabras?... Sabes que son un desacierto del instinto por regentar la torpeza, hilos desnutridos por falta de certidumbre, la pura esencia de lo ilógico hecha sonido estrepitoso en tus oídos.
Qué te puedo ofrecer si no mi vida?... Sabes que es una cadena marcada de menciones a lo anhelado, de defectos animados a envalentonarse en cada estirón de mi esqueleto, de beso sin patrón y abrazo sin moraleja que aplicar a mis costumbres...
Qué te puedo ofrecer si no a mí misma?...



