Something Stupid
Ahí estaba él, con su camisa de cuadros azul y sus pantalones grises. Si no recuerdo mal era Agosto... Noté que algo se clavaba en mí sin sentido, sin argumentos... y sería demasiado arriesgado asegurar que era una flecha mortal de las de Cupido. Me llamó la antención su mirada verde y marrón, su sonrisa deslumbrante y sus manos grandes que sujetaban unos papeles hechos tubo. Cuando salió de allí pensé que nunca volvería a verle...
No se si fue el destino, o la casualidad... o incluso ironía de la vida... que se quedó cerca de mí, y cerca le tuve. Café, música, un par de paseos... y ya me dolía quedar sola con él. No se por qué, no lo conocía, no sabía qué pensaba ni qué quería, ni siquiera sabía si odiaba a los perros... pero me enamoré. Por más que pensaba en el motivo de lo que me estaba pasando, no lo encontraba. Ha sido la primera vez que he sentido fuerte sin conocer en su mayoría a una persona, y me desconcerté... pero nunca dejé de reconocer que era bonito. Supongo que mi error fue no mostrarme tal y como era cuando estaba con él... me era imposible. Volvía a mi casa medio llorando, por ser tan absurda dejando pasar la oportunidad de abrirme a él y ser yo misma... pero no podía hacer otra cosa, me bloqueaba... y verdaderamente entendí aquello que dicen que el amor nos vuelve tontos.
Ahora noto que nos hemos distanciado. Seguramente se haya dado cuenta de lo poco que merece la pena una persona tan sumamente temblorosa, insegura y vacía... proque eso es lo que siento ser cuando le tengo cerca.
Continuaré escribiendo...



