Sí, puedo...
Sabido es que no soy nada del otro mundo, pero te puedo hablar del campo, del oxígeno que se respira cuando cae la tarde con el mar de fondo, te puedo hablar de cómo se hacen las burbujas con una pajita en un vaso de coca cola, o te puedo enseñar como suenan mis carcajadas. Puedo hablarte de mi visión de París desde una ventana de hotel, o de mi facilidad de dormirme leyendo por las noche. Puedo enseñarte como son mis garabatos en un folio mientras pienso en ti, puedo hacerte ver y no ver una película en el cine, puedo enseñarte como son mis laberintos y evitar que te adentres en uno sin salida, puedo darte paz, libertad, tranquilidad, puedo ser la pompa de jabón donde se refleja tu cara en tus duchas matutinas. Puedo ser cualquier tontería, de esas que te hacen sonreir. Puedo ser un algo que se tropieza con la alfombra según se levanta de la cama, o un duende que te cambie las cosas de sitio y crispe tus nervios. Te puedo hablar de lo que siento cuando acaricio a un perro, del color naranja, de lo mucho que me gustan los regalices rojos. Puedo quedarme hablando contigo por las noches hasta que el sueño te lleve, puedo dibujarte un corazón y dejártelo en el cajón de tus calcetines, o decirte todos los "te quiero" que me quepan en un minuto sin respirar. Puedo ser todo lo que tú quieras, lo que tú anhelas... Nunca te podré negar nada de lo que me pidas.


