Quieres la luna?
Antes de conocerte, la vida me parecía como aprender chino: imposible. Ahora que te conozco, me parece como aprender dos veces chino: dos veces imposible. Por un lado, la manera de sobrevivir en este mundo me inquieta, y por otro, la manera de llegarte a tocar hondo me inquieta mucho más. No te conozco lo suficiente como para arriesgarme a decirte: "Quieres la luna?... yo te la bajo", pero los espíritus saben que bien te lo diría...



