Viernes
Viernes ya...
Me he levantado hace dos horas con unas ganas de llorar que casi me lío a patadas con el despertador. El pobre me miraba como diciendo: "Yo no tengo la culpa, díselo al sol!"... pero claro, es un concepto un tanto difuso. Apenas habiendo dormido cuatro horas, la única alegría de madrugar ha sido la de pensar que es viernes. Cuando he encendido el móvil, la la alegría se ha multiplicado por dos al recibir un bonito sms y ya parecía que madrugar no había sido tan mala idea.
Ahora me encuentro aquí, en le trabajo, rodeada del humo clandestino del cigarro de Pedro y de las preguntas compulsivas de Jesús acerca de mi cara de sueño. Luis vendrá dentro de un rato contándome la última batalla de sus galgos de caza. No entiende que me encanten los galgos pero deteste la caza por placer, y por más que le hago entender que el cielo no es lo mismo que el infierno, él se empeña en pensar que son lo mismo.
En fin, voy a ver si me muevo un poco para no dormirme en la silla como otras veces me ha pasado.
Un beso de viernes a todos :-)






