Otra vez...
Y entonces oigo una voz en el asiento del conductor, y yo voy en el del copiloto... Miro, y sí, hay alguien que me habla, pero lo oigo tan lejos... Los oídos me pitan, veo borroso y algunas que otras luces, no calculo la distancia desde la mano apoyada en mi pierna hasta mi frente, y me frena la barbilla la intención de secarme el sudor frío. Veo las calles de Madrid, por las que tantas veces he pasado, pero no las reconozco. Se que he estado, que las he pisado, pero perfectamente podrían tratarse de calles de una ciudad ajena a mi recuerdo. Desviando levemente la mirada hacia la derecha, veo un rostro en el retrovisor. Se que es el mío, pero me pregunto quién será esa chica que llora. La gente por la calle es una masa de luces que se mueve deprisa, muy rápido...No veo caras, no veo cuerpos... sólo rayos de luz que hacen daño a la vista. Alguien me pregunta: "Cómo vas?"... Yo no oigo nada, pero se que me han hablado. Miro a mi izquierda y asiento, sin saber a qué. Bajo del coche y parezco pisar entre nubes. Dos puertas, varias máquinas de café, personas sin rostro, murmullo de fondo...me cuestan los pasos y tengo calor, pero mi sudor es tan frío que siento que se me corta la digestión por momentos. Pasan minutos, creo que pocos. "Ponte ésto debajo de la lengua...tranquila, ya está."

