Diario
Querido diario que nunca he tenido ni tengo:
Hoy he estado con Gabriel, pero nunca le he visto ni se quién es. Nos hemos tomado un par de cervezas en ese bar del polígono de San Fernando, donde curiosamente no exsite ningún bar. LLovía a cántaros pero no había ni una nube en el cielo. Al salir del bar nos hemos ido al centro de la ciudad, allá por el este. Nos hemos metido por una calle estrictamente peatonal y nos hemos subido al coche de Gabriel. Por allí todo era normal... los policías robaban, los ladrones defendían a las víctimas, los perros maullaban, los gatos hablaban... y como siempre, la gente, ladraba... A los pocos segundos de la marcha, nos paramos en un semáforo que nunca estuvo allí, y aproveché para bajar mi ventanilla manualmente con el sistema de elevalunas eléctrico. Grabiel me preguntó si podía fumarse un cigarro, ya que había dejado hace años de fumar. Yo le contesté que hiciera lo que quisiera, porque el coche era suyo. Se notaba que a Gabriel le gustaba conducir, y por eso le pregunté con afán de animarle, que cuándo se pensaba sacar el carnet de conducir y comprarse un coche. Él me contestó con un gesto de pereza que iba muy agusto en moto. Cuando a la media hora de salir del centro de Madrid estábamos frente a mi portal (vivo en Francia, como Sofie Neveau), hice amago de bajarme del taxi, pero él me lo impidió suavemente sujetándome con su mano y con claras intenciones de besarme...pero claro, querido diario que nunca tuve ni tengo... Yo no beso a extraños!!!!... Y eso es todo... Así dejé marchar a Gabriel, mi querido amigo de toda la vida... Espero que algún día cuando vuelva a llover sin una nube en el cielo nos volvamos a ver... Estoy impaciente...
(Qué útil es un diario...)

