Callar...
Que no hable no significa que no tenga nada que decir. Si te parases un momento y te centrases en mis pupilas, verías que dentro de ellas hay un lenguaje jamás descubierto que no conoce frases hechas ni recortes. Cuando cierro los ojos y apoyo mi cabeza en tu hombro, has de saber que además de decirte sin palabras que te necesito, estoy devolviendo a mis pupilas el silencio y la tranquilidad que sólo consigo cuando estás cerca de mi. Y también decirte, que si me encuentras con la mirada perdida cuando me hablas con entusiasmo o tristeza, no es porque esté banalizando tu alegría o tu desdicha...es porque mis ojos son los que te regalan mis palabras, y por nada del mundo dejaría que te interrumpiesen.
Ro



