Araceli
Esta mañana, sobre las 10:00, he recibido una llamada de Araceli, mi psicóloga... aquella mujer que intentó conocerme, que me ayudó a entender que las fobias no son rarezas, si no retos que superar, quién me hizo entender que no tenía que ser tan exigente conmigo misma, que no sufriera tanto por las cosas porque todo pasa... Aquella mujer con la que imaginarme una situación angustiosa no suponía perder la razón ni arriconarme en una esquina de cualquier lugar, llorando y esperando que los fantasmas se cansaran de mi cuerpo sin energías...
Me ha sorprendido gratamente su llamada, su voz tranquilizadora, sus palabras de cariño y fuerza: "Rocío, eres un roble... podrás con todo".
Llamaba para felicitarme por mi cumpleaños y pedirme perdón por hacerlo con un día de retraso. Pronto volveré a verla, pero no hablaré con ella desde el otro lado de su mesa de despacho con aquella caja de pañuelos de papel, a la que yo miraba con mirada huidiza, si no compartiendo una charla en un café... y da igual si está lleno de gente, eso ya no importa... quiero que lo vea, quiero que me vea, quiero que se alegre de todos los pasos que dimos juntas... y poder demostrarle que acertó estudiando psicología.
Gracias infinitas, Araceli.

