Abuelo
Buenos días
Hoy hace 14 años que murió mi abuelo Manuel. A mis 11 años todavía era lo bastante pequeña como para encontrar un reconfortante consuelo en los míos, pero lo suficientemente mayor para darme cuenta perfectamente de lo que pasaba y lo que suponía para mí no volver a sentarme en las rodillas de mi abuelo. Mi abuelo era una persona muy seria, muy recta, muy exigente... pero conmigo no. Yo era su única nieta, la mediana entre dos nietos varones más. No se si sería por eso, o porque vio en mí a una niña frágil, mimosa, cariñosa, risueña, una niña que nunca decía que no a : "Me das un beso?" y una niña con ganas de aprender y de escuchar de su boca las historias de su vida en Alemania y de su interesante vida en general... lo que le hizo hacerme su amuleto. Era una persona que me daba seguridad, me tranquilizaba cuando venía el coco en los largos pasillos de su casa, me llevaba de la mano por la calle enseñándome el nombre de todos los árboles que se cruzaban con nosotros... Normalmente se reía poco, pero yo le recuerdo reir con fuerza y con ganas, sobre todo cuando me caí de culo en el barreño de las aceitunas machadas en el pueblo, o cuando mis primos y yo hacíamos obras de teatro improvisadas en el patio de su casa imitando a otros miembros de la familia. Era una persona alta (superaba el metro noventa), fuerte, de paso firme y de largos brazos. Me acuerdo perfectamente de sus manos, cuando compartía con él una bolsa de almendras y volcaba en ellas la mitad. Recuerdo que todos los trajes le quedaban perfectos y mi abuela siempre decía: "La percha...".
Le echo de menos... pero se que me cuida, que nos cuida, y que algún día nos encontraremos y recuperaremos el tiempo que la vida se encargó de quitarle en este mundo...
Un beso, abuelo :-)

